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Esta filosofía educativa que puso en marcha la educadora italiana María Montessori, no es de aplicación exclusiva en el ámbito escolar en sí. De hecho cualquier espacio puede ser perfecto para seguir implementándolo fuera de la escuela.

Uno de los mejores es, sin duda, nuestra casa ya que es un lugar conocido por el niño y en el que puedes demostrarle toda la confianza que tienes en sus habilidades.

El primer paso: construir un entorno apropiado

Para que pueda desarrollar su máximo potencial y fomentar su autonomía de forma real, lo primero que tienes que hacer es observar tu hogar y el entorno en el que os encontráis.

Si quieres que el niño sea independiente, tendrás que eliminar los posibles obstáculos que puedan existir, logrando un ambiente en el que se pueda mover libremente y en el que no requiera constantemente tu ayuda, ya que eso puede frenarle a la hora de motivarse y de expresar su autonomía.

Estos son algunos puntos fundamentales para adaptar el método Montessori en casa:

Delimitar los espacios

Cada lugar tiene su razón de ser y su función, por lo que el niño sabrá perfectamente qué actividades podrá hacer en cada uno de ellos. Por ejemplo, puedes organizar un pequeño rincón para la lectura, donde tenga sus libros favoritos, una alfombra o una silla cómoda y buena luz.

También puedes establecer un espacio específico para que deje sacar al artista que lleva dentro, con todas sus pinturas, folios o utensilios organizados y a la vista para que pueda manipularlos libremente.

Si tu casa no es muy grande y no dispones de espacio suficiente en cada estancia para tener un hogar Montessori, si puedes, prioriza, quitando aquello que ya no utilizas o que ocupa demasiado para adaptarlo a esta filosofía y tener un área Montessori nueva.

Otra forma es tratar de hacer explotar tu creatividad utilizando cajas de ordenación apilables y estanterías móviles que sean seguras para los niños y cuyo contenido esté siempre a su altura, permitiendo que tenga acceso a ellas.

Todos los juguetes y materiales tienen que estar a la vista

Es decir, que el niño sepa en todo momento dónde se encuentra lo que necesita para poder cogerlo por sí mismo. Es importante no mezclar unas cosas con otras para que disponga de todo lo que va a necesitar para realizar una actividad. Los nichos abiertos son una forma fantástica de tener todas las cosas ordenadas y saber lo que hay dentro rápidamente.

Es importante hacerle comprender al niño que antes de empezar una nueva actividad, tiene que terminar la anterior y lo mismo con los juguetes, guardando cada uno en su sitio antes de tomar otro nuevo.

Por eso también es primordial que todas las cosas que necesita sean tan fáciles de sacar como de guardar.

Fomentar su autonomía personal en otros espacios

No sólo en cuanto a sus juguetes, libros y otro material que utilice en su rincón propio. También es muy útil hacer partícipe al niño en otras tareas de casa, permitiendo que pueda colaborar en ellas activamente.

En la cocina trata de colocar los vasos que utilice el niño a su altura para que pueda beber agua cuando tenga sed sin tener que pedírtelo.

Lo mismo puedes hacer con las servilletas o algunos alimentos como galletas o fruta, reservando las zonas más bajas para dejar sus cosas. Si su altura no es suficiente, déjale a su disposición un escalón infantil con protector antideslizante para que llegue a todo por sí mismo.

Del mismo modo, dispón su material de higiene a su alcance en el baño.

Hacerlos partícipe de las rutinas y tareas del hogar

No hay nada que guste más a los niños que colaborar en las tareas de “los mayores”. Por eso, puedes dejar que te ayude a realizarlas, explicándole de forma calmada cómo se realizan. Te recomendamos que busques recetas que se puedan preparar con niños por su simplicidad, seguro que le entusiasma ver el resultado y poder comer algo que ha hecho él mismo.

También puede ayudarte a limpiar u ordenar la casa o a cuidar de las plantas, regándolas o eliminando las hojas secas.

Para todo esto, proporciónale siempre herramientas adaptadas a su tamaño y a su edad, que pueda emplear eficazmente y con total seguridad.

Recuerda que debes permitirle un margen de error y no estar encima de él para corregirle todo el tiempo. En el método Montessori el error forma parte del aprendizaje y no pasa nada si se equivoca, por lo que no debes castigarlo sino dejar que se dé cuenta de cuál ha sido la equivocación para poder enmendarla la próxima vez.

Fomentar su confianza para una mayor autonomía

Utilizar el método Montessori en casa no sólo tiene que ver con dejar que los niños tengan independencia y autonomía personal, sino también con animarlos a ello, permitiéndoles realizar cada vez tareas de mayor responsabilidad. Para mejorar su autoestima y fomentar su confianza es importante alabar sus logros cuando completan una actividad o consiguen uno de sus objetivos.

El refuerzo positivo forma parte indispensable de esta filosofía educativa, pero no debes caer en la tentación de premiarle cada vez que hace algo bien o tratar de motivarle con un regalo. Los niños tienen que realizar sus tareas, recoger la habitación o pedir las cosas educadamente sin esperar algo material a cambio. La satisfacción personal, esto es, la motivación intrínseca, es el estímulo que les tiene que mover a hacer las cosas y convertirse en la recompensa por sí.

Por otro lado, otro de los fundamentos de la metodología Montessori que también tenemos que aplicar en casa es la de no utilizar los castigos como estrategia educativa. En vez de eso, puedes mostrarle las consecuencias naturales de sus actos, favoreciendo así la autodisciplina. Por ejemplo, si no quiere comer, no le obligues, y en la siguiente comida seguro que tendrá hambre y comerá. O si no guarda correctamente sus rotuladores y no les pone la tapa, la próxima vez que vaya a utilizarlos, estarán secos.

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